Un imparcial Vista de cómo sanar de una ruptura



El sentimiento de culpa su doncella la culpa son dimensiones muy comunes entre los seres humanos. Por ello, es necesario recordar que en presencia de la vida podemos adoptar dos tipos de roles: el de quien arrastra a lo extenso de su vida un sentimiento de culpa (y el coherente victimismo) o bien liberarnos de esos yugos, reparar posibles errores y evitar estados crónicos de angustias y resentimientos tan poco saludables.

En el contexto del amor, hay diversas motivaciones personales que pueden influir en nuestras acciones y decisiones. Algunas de ellas podrían ser:

Te puedes desacertar y te sientes culpable y otros hacen cosas voluntarias y que pueden hacer daño a otros y no sienten culpa.

Tienes derecho a cometer errores y no tienes que justificarte por ello, porque somos humanos, somos falibles y solo aprendemos a través del error.

Nos impulsa a superar nuestras inseguridades y a trabajar en mejorar nuestra autoestima y confianza. Nos damos cuenta de que merecemos ser amados y respetados, lo cual nos lleva a valorarnos más a nosotros mismos.

Toma el ejemplo del sentimiento de culpa por cobrar un promoción. Si esparces rumores desagradables acerca de un colega para obtenerlo, esta culpa ciertamente es justificada o proporcionada a la energía.

Cuando amamos y somos amados de modo auténtica, experimentamos una profunda sensación de seguridad y éxito. Esto nos brinda la oportunidad de sanar y crecer a partir de un lado de amor y compasión, en sitio de desde el dolor y la resistor.

Otra clave para dejar de sentirte culpable tras una equivocación es evitar pensar en términos absolutos de todo o cero. ¿Se va a acabar el mundo por no ser la raíz o el padre consumado? ¿Es que tienes la obligación de ser siempre un empleado maniquí e ideal? Desde luego que no.

Puede que el hecho de memorizar que la culpa es una experiencia muy popular no alivie en exceso. Sin embargo, nos impulsa a comprender su función emocional. Es importante no existir esto como algo magnífico o dramático.

No interferir en el sufrimiento-crecimiento de los demás, si esta conducta ha perturbado a otro por un exceso de egocentrismo o afección o victimismo que solo le incumbe a ese otro.

Nos volvemos más desinteresados y dispuestos a brindar apoyo incondicional. Aprendemos a ser pacientes y comprensivos, a escuchar activamente y a ser solidarios en los momentos check here difíciles.

Sentirte culpable por hacer lo que sientes que tienes que hacer, a pesar de que pueda perturbar a alguien significa que eres muy rígido, muy autodestructivo, muy soberbio, porque la culpa solo genera dolor, condena, castiga y demuestra muy poco amor hacia ti mismo y una gran infravaloración.

Poco que sabemos bien desde el campo de la psicología es que las personas en gran medida exigentes derivan a menudo en estos escenarios mentales.

El amor nos enseña a ser valientes, pacientes y perseverantes en la búsqueda de la felicidad y el bienestar tanto de nosotros mismos como de nuestra relación.

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